Ejercicios para construir un territorio
Vistas "Ejercicios para construir un territorio", exposición en E Ciento Veinte que formó parte del festival OFF de PHotoEspaña. 
Texto de sala de Shirin Salehi
Manifiesto para una construcción, 2026.
Cerámica de baja temperatura modelada a mano.
La pieza traslada el Manifiesto para una Construcción al formato objetual. Redactado al inicio de este proyecto artístico, el manifiesto propone una nueva visión del cuerpo y su relación con el mundo, formulada desde un imposible: la construcción de un territorio propio.
El gesto funciona como una declaración poética que reflexiona sobre la idea de hogar, concebido como una estructura frágil y efímera, sostenida sobre el vacío. El refugio aparece así como una experiencia corporal en constante ensayo.
El ladrillo se elige como unidad base de la construcción, desplazando su noción arquitectónica, funcional y estable, hacia un plano corporal y simbólico. De este modo, se remite al gesto primario de construir: apilar, delimitar. Y se hace visible una idea de hogar propia, un espacio que solo puede contener al cuerpo que lo construye.
Los ladrillos tienen una altura de 7 cm. cada uno para que, una vez colocados uno sobre otro como columna, equivalgan a la altura de mi cuerpo. Entendiendo este manifiesto como una declaración de sentido propio. 
Construir el territorio, 2024 / 2026
La pieza propone el uso del ladrillo como base de una construcción. A través del gesto, el barro es devuelto a su estado primario, la tierra, anulando su función arquitectónica y dando lugar a una no-estructura.
La acción plantea una construcción que más que erigirse, se extiende, tensionando la noción de territorio y estableciendo un espacio propio, desvinculado de una geografía específica. Así, el cuerpo conforma su propio centro, un paisaje habitable que se sostiene sobre el vacío.
A su vez, la instalación proyecta en el espacio expositivo una propuesta de territorio, es una invitación al espectador a habitar un nuevo paisaje. Ésta va acompañada de un texto en el que se lee:
1. Coloque su cuerpo al centro de esta sala.
2. Entienda la instalación como una abstracción del material a su estado primario: la tierra.
3. Anule conceptualmente la función arquitectónica de lo que conoce como ladrillo y abra paso a la idea de un espacio desvinculado de una geografía específica, un paisaje habitable que se sostiene sobre el vacío.
4. Proyecte en este espacio expositivo la posibilidad de un territorio propio.
Fragmentos de casa para encontrar un hogar, 2025-2026
Fototransferencia sobre azulejo cerámico.
En la pieza, la imagen de la casa de la infancia como representación figurativa de lo que se reconoce como hogar, fue fragmentada y transferida por partes a un conjunto de 49 azulejos cerámicos. Un material arquitectónico decorativo pero no estructural, que funciona como símbolo de una fachada que conceptualmente es forma pero no contenido. Así, la imagen se convirtió en un caparazón del hogar y que se divide para expandirse y reconfigurar su sentido.
La obra plantea un proceso simultáneo de construcción y destrucción del hogar, propio de una forma de habitar eternamente dividida.
En la acción, esos azulejos fueron distribuidos en el nuevo territorio habitado, expandiendo la noción de hogar hacia el espacio presente y proyectando la idea de cobijo en un entorno ajeno que no contiene nada propio.
Horizonte de distancias corporales, 2025
Cerámica de baja temperatura modelada a mano.
En esta obra, los espacios entre las extremidades del cuerpo son entendidos como ausencias y distancias que lo configuran. Y en esos “vacíos” se da forma a una serie de piezas abstractas de arcilla. Las cuales, posteriormente, se disponen en linea recta, para formar un horizonte. Así, el gesto reivindica al cuerpo como paisaje, como su propio territorio donde habitar.
Se utiliza la arcilla por ser un material moldeable que viene de la tierra en sí, conformando en su esencia una noción de territorio real. 
Abstracciones de lo inevitable, 2023-2026
Esta serie se plantea como un estudio sistemático y poético sobre maneras de afrontar lo ineludible. A través de piezas hibridas que combinan palabra, acción e imagen, el proyecto explora estrategias para enfrentar la anticipación de partidas y transformaciones latentes. 
El trabajo se articula en obras que funcionan como manuales, donde cuerpo y lenguaje interactúan mediante gestos mínimos, formulando hipótesis para asimilar experiencias vitales: simulacros que ensayan, desde el presente, posibles respuestas ante lo inevitable del futuro. Se concibe así como una metodología conceptual y existencial que aborda la incertidumbre a través de ejercicios de especulación.
Un rincón en la distancia, 2025
La pieza parte de la noción del rincón como base y esencia arquitectónica de un hogar. En ella, el cuerpo construye con ladrillos de barro, material que remite a la tierra, un rincón que funcione como refugio temporal en medio de la adversidad. La ausencia de cimientos y conglomerantes le dan a la estructura un carácter efímero, inevitablemente destinada a desmoronarse.
La fragilidad del rincón obliga al cuerpo a continuar su desplazamiento, en una búsqueda incesante de lugar y pertenencia.
Delimitar un paisaje para proyectar una forma de habitar, 2026
La acción consiste en colocar al cuerpo en un paisaje de dos territorios concebidos como hogar (México y España), y delimitar desde su propia extensión, un espacio en donde poder proyectar una forma de habitar.
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